martes, julio 31, 2007

Premio Iberoamericano de Poesía a Fina García Marruz

Encuentro en la Red informa que la presidente de Chile, Michelle Bachelet, entregó a Fina García Marruz el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (la decisión de otorgarle el premio había sido tomada en marzo). Es una noticia que me alegra porque Fina es seguramente la mejor poetisa del siglo XX cubano y, sin embargo, suele ser pasada por alto cuando no directamente ignorada. En 1992, la Real Academia y organizaciones afines pudieron corregir esa situación, pero prefirieron otorgarle el Cervantes a Dulce María Loynaz, entre otras cosas por un folleto turístico sobre Las Canarias escrito, dicen, en prosa poética. Por su parte, los funcionarios culturales cubanos encuentran menos conflictivo, y más de su gusto que todo hay que decirlo, dedicarle homenajes a Carilda Oliver Labra, que ha llevado el kistch pseudo-erótico a honduras insospechadas. Se podría objetar que a Fina García Marruz se le otorgó el Premio Nacional de Literatura en 1990, pero esto no implica por necesidad un reconocimiento a su obra. A fin de cuentas, el Premio Nacional de Literatura en Cuba parece otorgarse por riguroso escalafón a todas las personas que llegan a cierta edad y puedan presumir de algún vínculo, no importa cuan tangencial, con la literatura.

El catolicismo de Fina, su pertenencia a Orígenes, su poética, han sido elementos que explican la penumbra en que siempre la han ubicado. Ella misma ha preferido pasar su vida a la sombra de su esposo, el también poeta y ensayista Cintio Vitier. (Le hago el favor de no recordar su narrativa para que nadie vaya a decir que tengo algo contra el pobre hombre). Para mí, Fina no sólo tiene más talento como poeta que Cintio, sino que incluso como ensayista resulta más estimulante. Es cierto, Vitier es el autor de Lo cubano en la poesía, un libro que aun con todos sus fallos resulta esencial y no ha sido superado en ambición, mientras que su esposa no tiene una obra en ese género que pueda presumir de tal consistencia. Mas no por ello resulta menos interesante. Los ensayos de Fina, además de incluir intuiciones brillantes, inalcanzables para Vitier, tienen una cualidad que no abunda en el género: no sólo evidencian el entusiasmo de la autora con el tema, sino que lo contagian al lector, algo poco habitual en la ensayística del patio.

Esto del entusiasmo puede parecer una virtud lateral, sin embargo, le aporta a los ensayos de Fina un encanto que no se encuentra en los de otros, acaso de mayor peso, pero debido a esa ausencia menos interesantes. Y es que, como declaró R. L. Stevenson, el encanto es una virtud sin cuya presencia todas las demás resultan inútiles.

3 Comments:

Blogger pcbcarp said...

Vuelve, por favor... ;)

10:54 a. m.  
Blogger Lilian said...

Es ahora 4 de Diciembre 2007 y veo que este comment es de Julio; bueno, no importa ya que mi visita es para decirte que me agrado mucho tu comentario en La Barra Virtual; ademas de que me hace gracia que Salgari haya sido uno de tus escritores favoritos cuando ninho, mio tambien, tu comment es muy completo. Y por tu profile, veo que tambien compartimos el mismo gusto por el Barroco y por Herr Bach. Y por que no vuelves a escribir a tu blog como dice "Pcbcarp"? Saludos ...

10:52 p. m.  
Blogger Lully said...

Desde mi blog: Reflexiones al desnudo

Siempre da gusto ver este tipo de reconocimientos, me gustó como cierras esta entrada.

Veo que estás muy ausente, no obstante, te abrazo con afecto desde Colombia!

4:33 a. m.  

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